El dolor en la cara lateral del tobillo que aparece al caminar, correr o simplemente al bajar escaleras suele confundirse con un esguince mal curado o con molestias articulares inespecíficas. Sin embargo, en muchos casos el origen está en los tendones peroneos, dos estructuras que recorren la zona externa del peroné y se insertan en el pie.
La tendinitis peronea es una lesión frecuente entre deportistas y personas con inestabilidad crónica de tobillo, y su abordaje correcto marca la diferencia entre una recuperación completa y un problema que se cronifica. En la Clínica Rubén Martino en Oviedo tratamos esta lesión a diario dentro de nuestro servicio de fisioterapia deportiva.
Qué es la tendinitis peronea y por qué aparece
Los músculos peroneo lateral largo y peroneo lateral corto discurren por detrás del maléolo externo y se encargan de la eversión del pie y de estabilizar el tobillo en terrenos irregulares. Cuando estos tendones soportan una carga repetitiva que supera su capacidad de adaptación, se produce una respuesta inflamatoria y degenerativa en su estructura.
Las causas más habituales incluyen un aumento brusco del volumen de entrenamiento, el uso de calzado inadecuado y la presencia de un tobillo con laxitud residual tras esguinces previos. También influye la biomecánica del pie: un retropié varo o una pronación insuficiente incrementan la tensión sobre estos tendones.
En la Clínica Rubén Martino observamos que muchos pacientes llegan tras meses de molestias que atribuyeron a un «esguince que no termina de curar», cuando el problema real estaba en el tendón, algo relacionado con el tipo de dolores musculares que generan estas sobrecargas.
Síntomas habituales y cómo reconocer esta lesión
El síntoma principal es un dolor localizado detrás o debajo del maléolo externo que empeora con la actividad y mejora parcialmente con el reposo. A diferencia del esguince agudo, el inicio suele ser progresivo: primero aparece solo al correr, después al caminar distancias largas y finalmente en actividades cotidianas.
Otros signos frecuentes son la hinchazón leve en el recorrido tendinoso, una sensación de chasquido o inestabilidad al pisar en superficies irregulares y dolor al realizar eversión resistida del pie. La clave está en no confundir esta presentación con una lesión ligamentosa o con un síndrome del seno del tarso, que comparten localización pero tienen mecanismos y tratamientos distintos.
Factores de riesgo en deporte, pisada y sobrecarga
No todas las personas que corren o practican deportes de impacto desarrollan esta lesión. Los factores predisponentes más relevantes son el historial de esguinces de tobillo repetidos con rehabilitación incompleta, el pie cavo o retropié varo, la práctica de deportes con cambios de dirección frecuentes como fútbol, pádel o trail running, los incrementos de volumen de carrera superiores al 10% semanal, el calzado con contrafuerte rígido que genera fricción sobre el recorrido tendinoso, y la debilidad de la musculatura estabilizadora del tobillo y la cadera.
Identificar estos factores es tan relevante como tratar el dolor, porque sin corregirlos la recaída está prácticamente asegurada.
Cómo se diagnostica el dolor en la zona externa del tobillo
El diagnóstico parte de una exploración clínica detallada. Las pruebas de eversión resistida y la palpación selectiva del trayecto tendinoso permiten reproducir el dolor y orientar el diagnóstico con alta fiabilidad. También se valora la estabilidad ligamentosa mediante el test del cajón anterior y la prueba de inversión forzada para descartar laxitud asociada.
La ecografía musculoesquelética es la herramienta de imagen de elección: permite visualizar el engrosamiento tendinoso, posibles roturas parciales y la presencia de líquido en la vaina sinovial. En la Clínica Rubén Martino realizamos además una valoración biomecánica completa que incluye análisis de la pisada en carga, porque el diagnóstico aislado del tendón sin entender el contexto mecánico del pie resulta insuficiente.
Tratamiento de fisioterapia para aliviar el dolor y recuperar la función
El abordaje conservador resuelve la mayoría de los casos cuando se aplica de forma individualizada. En la fase aguda, el objetivo es reducir la carga sobre el tendón sin inmovilizar completamente. Aplicamos terapia manual para mejorar la movilidad articular del tobillo y el mediopié, junto con punción seca en los puntos gatillo del peroneo lateral largo y del sóleo.
La educación en neurociencia del dolor resulta fundamental para que el paciente entienda que el dolor no siempre equivale a daño estructural y que la carga progresiva controlada es parte esencial de la recuperación. A medida que el dolor disminuye, se introducen ejercicios isométricos y excéntricos específicos que estimulan la remodelación del colágeno tendinoso.
Ejercicios y pautas para volver a la actividad con seguridad
La vuelta a la actividad deportiva no debe guiarse por la ausencia de dolor en reposo, sino por la capacidad del tendón de tolerar cargas progresivas sin reactivarse. El protocolo que aplicamos en la Clínica Rubén Martino sigue cuatro fases.
La primera incluye ejercicios isométricos de eversión con el pie en posición neutra y trabajo propioceptivo en apoyo monopodal. La segunda introduce ejercicios excéntricos de eversión controlada y caminata progresiva en terreno llano. La tercera incorpora ejercicios pliométricos suaves y carrera continua a ritmo bajo. La cuarta permite el retorno gradual al deporte específico, con monitorización de síntomas durante y después del entrenamiento. Para la fase de integración final, el ejercicio terapéutico supervisado garantiza que la progresión respete los tiempos del tendón.
Cuándo conviene acudir a un especialista
Si el dolor persiste más de dos o tres semanas a pesar de reducir la actividad, es momento de buscar valoración profesional. También deberías consultar si notas inestabilidad recurrente del tobillo, chasquidos audibles al mover el pie o si el dolor aparece incluso en reposo o durante la noche.
Los casos de subluxación de los tendones peroneos, las roturas parciales y las tendinopatías que no responden al tratamiento conservador tras ocho o diez semanas pueden requerir valoración quirúrgica. No obstante, la cirugía es el último recurso: la gran mayoría de pacientes se recuperan completamente con un programa de fisioterapia bien diseñado.
Recupera estabilidad y confianza en cada paso con Rubén Martino
La tendinitis peronea es una lesión con excelente pronóstico cuando se aborda con rigor clínico, se identifican los factores que la provocaron y se respeta la progresión de carga durante la rehabilitación. Ignorar los síntomas o tratarlos de forma genérica solo prolonga el problema y aumenta el riesgo de cronificación.
Si sientes dolor en la zona externa del tobillo y quieres un diagnóstico preciso con un plan de tratamiento adaptado a tu caso, en la Clínica Rubén Martino en Oviedo trabajamos con valoración biomecánica individualizada, terapia manual, punción seca y ejercicio terapéutico supervisado para devolverte a tu actividad sin limitaciones. Pide tu cita y empieza a recuperar la confianza en cada paso.
Fisioterapeuta Colegiado Nº 813
• Diplomado en Fisioterapia por la Universidad de Oviedo.
• CO Osteopatía por la EOM.h
• Especialista en fisioterapia deportiva, masaje deportivo, terapéutico, anatomía palpatoria y diagnóstico clínico en fisioterapia.
